Denuncia pública

Corrupción, tráfico de influencias y redes de protección institucional en la SEP

Dr. Óscar Roberto Villalobos Saldaña
Al servicio de la SEP durante más de 50 años

I. Antecedentes y contexto

La llegada de la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo a la Presidencia de la República generó expectativas legítimas de transformación, transparencia, rendición de cuentas y combate frontal a la corrupción. Sin embargo, dentro de determinadas estructuras de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México (AEFCM), persisten prácticas y dinámicas administrativas que obligan a cuestionarnos si el cambio prometido ha alcanzado los espacios públicos en donde, durante años, se han concentrado amplias facultades de decisión y poder.

Resulta preocupante que determinados servidores públicos permanezcan durante largos periodos en posiciones estratégicas de mando, sin que aparentemente existan mecanismos eficaces de evaluación, vigilancia y rendición de cuentas. La corrupción no siempre se manifiesta mediante la entrega de dinero; también se expresa a través del silencio institucional, la protección indebida, los favores políticos, el encubrimiento de irregularidades y el tráfico de influencias.

Uno de los casos que merece una investigación exhaustiva es el de Mario Pérez Medina, Director Operativo No. 3 de Educación Secundaria, quien ha ocupado durante más de doce años una posición de considerable influencia dentro de la estructura de la SEP, sin que se adviertan méritos académicos suficientes en el ámbito educativo que expliquen dicha permanencia.

II. Hechos denunciados

1. Presuntos abusos de autoridad, violencia y acoso

2. Presunto tráfico de influencias y nexos políticos

3. Omisiones y silencio institucional de mandos superiores

III. Línea jerárquica de servidores públicos

Servidor público / cargo Hechos imputados o señalados Objeto de investigación
Mario Pérez Medina
Director Operativo No. 3 de Educación Secundaria
Permanencia indebida (+12 años) sin perfil calificado; acusaciones de violencia física contra mujeres, acoso y agresión sexual; alusión constante de influencias en el Senado. Abuso de autoridad, tráfico de influencias, acoso laboral y sexual, hostigamiento e intimidación.
María Isaura Pérez Medina
Directora de la Escuela Secundaria No. 78
Presunta agresión física a docente e intervención en incidentes contra el Inspector de Zona correspondiente. Violencia laboral y física, abuso de funciones y probable nepotismo.
Ernesto Scheinvar Gottdiener
Coordinador Sectorial de Educación Secundaria
Omitir mecanismos de supervisión, control y seguimiento sobre la Dirección Operativa No. 3. Omisión de deberes, tolerancia a irregularidades y falta de fiscalización.
Francisco Luciano Concheiro Bórquez y Mario Alfonso Chávez Campos
Altos mandos de la AEFCM / SEP
Posible conocimiento previo de denuncias sin adopción de medidas correctivas o sancionatorias. Encubrimiento, omisión institucional y negligencia administrativa.

IV. Solicitudes concretas a las autoridades competentes

V. Conclusión

El verdadero combate a la corrupción comienza cuando las instituciones investigan a quienes ejercen el poder. La educación pública no es un patrimonio personal ni un espacio para el ejercicio arbitrario de la autoridad. Los cargos públicos no se heredan, no se blindan mediante relaciones políticas y no otorgan impunidad.

Cuando el poder se utiliza para proteger al poder, la corrupción se convierte en un problema institucional que el Estado tiene la obligación ineludible de investigar y sancionar.

¿Por qué un servidor público siempre en puestos de confianza, que anteriormente incursionó dentro del ISSSTE, y que nunca ha demostrado interés por la educación, fue impuesto precisamente como funcionario del sistema educativo, y dejado permanentemente allí, sin opción a revisión acerca de sus méritos, formación profesional de origen y los resultados arrojados hasta ahora sobre su actual y añeja encomienda?
¿Por qué persisten igualmente, como jefes de área en la Dirección Operativa número 3 de Educación Secundaria, personajes que llevan años y años ocupando “comisiones de confianza” como responsables a cargo de unidades relevantes de atención, cuando la mayoría cobra plazas como docentes frente a grupo? ¿Por qué se valen de su incondicionalidad como Pérez Medina, para obtener beneficios personales como meter a trabajar a familiares cercanos en la propia Dirección Operativa número 3?

La autoridad es muy proclive a practicar la negligencia y el tortuguismo para dar trámite a diversos asuntos que les competen, pero cuando así conviene a sus intereses personales y represalias vengativas, entonces sí demuestran gran celeridad por suspender pagos y hasta cesar del servicio implacablemente a quienes en algún momento les hemos denunciado por sus corruptelas, sin detenerse a indagar si existió o no interposición oportuna de amparo y de revisión procedimental jurídica conforme a derecho.

Nada les resulta más importante que demostrar su autoritarismo, férrea unidad y músculo en el avasallamiento, maltrato y humillación que llevaron a cabo impune, abierta y públicamente hacia quienes no somos de su agrado por no convenir a sus intereses de grupo y renovadas maniobras por permanecer en forma vitalicia dentro de sus puestos y comisiones.

Nos hemos quedado con las ganas de ver cambios verdaderos y ya no más de lo mismo: “corregido y aumentado para mal”. A quienes la autoridad descalifica y termina bloqueando, todos le voltean la espalda por temor a recibir el mismo tratamiento; increíblemente se le deja en total estado de indefensión jurídica y en gran nivel de vulnerabilidad; ello a pesar del retórico discurso político.

Por favor, no permitamos ser violentados en nuestros derechos, pidamos cuentas sobre el ejercicio del mando a todos niveles; que exista un auténtico respeto y credibilidad en la justicia, la equidad y el ejercicio del derecho. ¡Fin a la impunidad en un país democrático en donde todas y todos recibamos un trato más digno, oportuno y justo por parte de quienes detentan la autoridad y el poder; con certeza jurídica y mayores garantías hacia la ciudadanía y las y los trabajadores, por parte del Estado Mexicano.